Para un nuevo contrato laboral.

En la temporada decembrina, la oferta de empleos temporales incrementará. Diciembre puede ser el mes para diseñar una estrategia de marketing personal, cuyo objetivo sea conseguir otro empleo.
En una entrevista laboral, los candidatos deben verse como un ‘producto' que conquista con sus palabras, su actitud y proactividad a un reclutador y a los contactos que se ofrece en el CV.
Elaborar un marketing personal consiste en utilizar técnicas para promocionar un producto. Para ello hay que definir tus atributos como un `producto´, es decir: tus habilidades, tipo de resultados que entregas y destrezas personales que pudieran diferenciarte de otros.
Además de a las características individuales, hay que pensar en otros elementos importantes para obtener el trabajo, como promoción y precio. Traducido al ambiente laboral, el primer concepto se refiere a qué contactos te acercarán al empleo deseado. Por ejemplo: hay que fijarse si la empresa trabaja con oficinas de reclutamiento y portales laborales, acudir a estas fuentes para conocer las plazas disponibles y si ofrecen algún entrenamiento para preparar el currículo y enfrentarse a la entrevista, por ejemplo.
El indicador de precio en cuestiones de trabajo se refiere a cuánto vales, cómo está cotizado tu puesto en el mercado y cómo defender el salario que pides con un argumento sobre la calidad y los resultados de tus servicios.
Para realizar una buena entrevista, lo primero que debes saber es el perfil del empleado requerido por la organización, es decir, cómo quieren que sea la persona que ocupe el puesto vacante: tolerante a la frustración, autoritaria, conciliadora, capaz de resolver emergencias, entre otros atributos.
Las empresas buscan colaboradores capaces de actuar con rapidez y flexibilidad ante las condiciones del entorno laboral; que tengan habilidades de comunicación y negociación, y sean creativos en la forma de alcanzar los resultados que demanda la organización.
Otro aspecto importante es practicar las respuestas a dar cuando el reclutador detecta situaciones ‘fuera de lo normal', como un largo periodo de desempleo. Hay que tener un buen argumento en mente para evitar trastabillar y que el entrevistador detecte falta de experiencia o preparación para la entrevista.
Aquí te presentamos algunas preguntas, y sus posibles respuestas, con las que podrías encontrarte en una entrevista:
• Cuéntame acerca de ti... Prepárate para hablar durante dos minutos acerca de tí mismo, se puede empezar por la preparación profesional. Se evaluarán aptitudes de comunicación y de pensamiento lineal. Un punto a tu favor es describir un atributo personal importante para el puesto.

• ¿Por qué quieres cambiar de empleo? Nunca hables mal de la empresa anterior o de tus compañeros. Es aceptable mencionar problemas mayores, como la compra de la compañía o cambio de equipo de trabajo. Puedes mencionar que tu oportunidad para contribuir a la organización es muy pequeña debido a los grandes cambios por los que ha pasado últimamente.

• ¿Cuál consideras que ha sido uno de tus mayores y más significativos logros? Prepara cifras y resultados obtenidos en el puesto que ocupas actualmente y algunos cargos anteriores. Puedes hacerlo en un lapso de dos a cinco minutos con una historia detallada.

• ¿Por qué crees que estás calificado para esta posición? Elige dos o tres factores principales acerca del trabajo y acerca de tí mismo, relaciónalos y explícalos a detalle durante dos minutos. Puedes mencionar una habilidad técnica, directiva y/o un éxito personal ejemplar.

• ¿Alguna vez lograste alguna meta que jamás pensaste alcanzar y/o superar? Prepara un ejemplo donde hayas vencido obstáculos; demuestra que eres una persona que trabaja con metas concretas.

• ¿Cómo manejas la presión? ¿Te agrada/desagrada este tipo de situaciones? Este cuestionamiento podría implicar que la vacante requiere de una fuerte capacidad para enfrentar situaciones que se salen de control o precisan mucha tolerancia. Si reaccionas de manera positiva y sabes manejar cuestiones de ese tipo, proporciona un caso concreto; si no es tu punto fuerte, puedes sortear esta pregunta argumentando que la presión se maneja con otro tipo de estrategias, como hacer toma de decisiones con base en trabajo en equipo y prever escenarios, el candidato debe ser honesto en esa respuesta. No se vale decir ‘sí puedo' y al primer problema, ya contratado, renunciar.

• ¿Cuáles consideras que son tus fortalezas? Debes conocer tus cinco o seis aspectos fuertes, sobre todo los más compatibles con el trabajo. Comenta cada uno con casos específicos y evita que la mayoría de las destrezas se enfoquen a cuestiones interpersonales (como "me gusta ser amigo del jefe”).

• ¿Cuál ha sido la peor situación en tu carrera? El entrevistador quiere saber qué tan introspectivo eres y si puedes aprender de tus errores. No tengas miedo de hablar sobre tus fracasos, pero mídete en el tiempo que hablas de éstos y cierra la pregunta enfatizando lo que aprendiste.

• ¿Cómo conducirías una situación con fechas límite muy apretadas, la moral baja de los empleados y recursos insuficientes? Se busca medir habilidades directivas fuertes. Necesitas ser creativo y describir tus tareas administrativas más complicadas. La capacidad de organización y destrezas interpersonales, así como el manejo de la presión, es una buena respuesta a esta pregunta.

• ¿Cuáles son tus metas de carrera? ¿Dónde te ves en cinco o 10 años a partir de ahora? ¡Sé práctico!, metas muy altas te marcarán como inmaduro. Si tu historial indica que estás en la línea para una gerencia o dirección en cierto tiempo (5, 10 años), entonces menciónalo.

• ¿Por qué te debemos contratar para esta posición? Esta es una buena oportunidad para resumir por qué eres el mejor para el puesto. A estas alturas de la entrevista ya debes saber cuáles son las expectativas atribuidas a la vacante, habla sobre cómo dirigirías el puesto con base en tu experiencia. Evita ser arrogante, mejor demuestra una actitud analítica, organizada y fuerte.
Un punto importante a la hora de las entrevistas es ir preparado para modificar, con argumentos convincentes, escenarios que no te favorezcan. Por ejemplo, si eres un profesionista mayor, hay que apuntalar la edad como una ventaja de madurez, responsabilidad y experiencia. En el caso contrario, los jóvenes pueden ‘vender' sus ganas de trabajar, aprender y comprometerse con la empresa.
Aunque es cierto que en México las edades de contratación dejan a mucha gente fuera de ciertos puestos, pero si llevas a la mano cifras, ejemplos y contactos contundentes que favorecerán tu desempeño, es decir, vendes tus habilidades de manera adecuada, las empresas se interesarán por tu perfil.

 

 


 

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